Proseguimos con la 2ª parte de este artículo y reflexión, basado en las oportunas declaraciones de Bezerra y otros espíritus tras la celebración del Congreso Brasilero de 1999. En esta ocasión, inspirados en la intervención de Eurípides Barsanulfo.
Segunda y última parte: Servidores de la unificación
La evaluación del Mundo Mayor en relación con los pasos dados por los hombres vinculados a la causa espírita, nos obliga a meditar sobre nuestro papel y la utilización efectiva o no del tiempo que se nos da a todos y cada uno de nosotros, como individuos, a nivel de centro o instituciones federativas.
Hoy, las abnegadas entidades del Consolador nos instan a prestar atención a cuestiones (por favor, meditadlas), como:
Adquirir mayor compromiso con la causa del Espíritu de Verdad.
- Vencer las barreras del personalismo institucional (<<a través de planteamientos de renovación cultural, pluralistas, libertarios y éticos>>).
- Buscar la fraternidad legítima (nos advierten de las almas viciadas en el prestigio, en la necesidad de controlar...).
- Huir del endurecimiento doctrinario (exceso de rigor, vanidad y priorización de lo burocrático en detrimento de la humanización y del amor en la siembra).
A demás de esto, hay también la necesidad de una mejor comprensión del mensaje y de la práctica espiritista, para que los centros no se conviertan en un reducto esotérico más, con tendencia a un catolicismo místico o a un cientifismo estéril. Definición y clareza, antes que nada.
Los trabajadores auténticos de esta hora se distinguirán por su inclinación al diálogo, apartar su atención de las polémicas inútiles a la causa y su entrega incondicional a la concordia entre los hermanos de ideal.
Suena el tiempo de la vivencia práctica, no de la retórica: la mejor institución, el mejor grupo y el mejor hombre será quien detente y propague más condiciones para el amor. En estos días, los queridos y respetados héroes de carácter moral de nuestra doctrina <<se están despidiendo de la tierra, porque cumplieron su misión. Ahora es el tiempo de los actos solidarios por la unión de las fuerzas>> Ahora nos toca a nosotros.
Todos necesitamos de mucha humildad y amor para construir el necesario terreno neutral, dentro del pluralismo y la convivencia con las diferencias.
<<Hoy, más que nunca, necesitamos permitir al Espíritu del Señor, la contención de nuestros impulsos de disgregación y aislamiento, trabajando por una cultura de cambios y crecimientos grupales>>.
Estos 70 años (ya menos, puesto que empezó hace doce años, con la llegada del s. XXI) serán imprescindibles para demostrar nuestras auténticas disposiciones en la interiorización y praxis del mensaje recogido por Kardec.
Hermanos; teniendo en cuenta todo esto y desde este instante, abramos caminos (cuantos fueren y cuales sean), mediante las fuerzas vivas de la comprensión, el trabajo compartido y la fraternidad.
Juan Manuel Ruiz
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